
Tu belleza ya exuberante se me transformo en una realidad eterna y mi deseo se hizo notar reflotando de su letargo indeciso. Nuestros dedos se trenzaron, tu piel se eriza entre los mios y tus ojos empezaron a brillar anunciando el comienzo como la aceptacion de tus sentidos, la poesia perdía sentido en ese momento. Mis labios encontraron lo que buscaban, tu boca tibia como sol me acepto jugando conmigo, yo sorprendida por lo inesperado me deje llevar. Nuestras manos ya se habian separado y revoloteaban sobre los cuerpos como golondrinas que amaestradas a volar, inseguras pero eficaces, recorren todo su nuevo mundo buscando aquello desconocido pero evitandolo a la vez, para no perderse, por temor a no volver. Una sonrisa acaricia tu rostro cuando te declaro mi amor susurrandote en tu oreja, no me respondes, no hace falta, solo me besas invitándome a hacer lo mismo.

